En el Hospital Notre Dame, la calaca se asomó,
con un termómetro en mano, ¡y la risa empezó!
“¿Dónde están los que curan sin gran preocupación?”
preguntó buscando a la enfermera en acción.
Marcela le dijo, “¡Hola, huesuda amiga!
En el quirófano hay un chisme que se mitiga.
Mónica y yo, con jeringas de risa,
curamos los males con un toque de prisa.”
Ana Paula y Gerardo se rinden de risa,
“¿Quieres un susto? ¡Tómate una sonrisa!
Reyna y Claudio limpian con mucho empeño,
¡asegurándose que no quede un pequeño sueño!”
Selene y Cielo, en recepción a mil,
dicen que los pacientes son todo un perfil.
Elena y Rosalinda toman la tensión,
la calaca observa y siente confusión.
“¿Por qué están tan felices, si yo soy la muerte?”
“Porque aquí el humor es nuestra mejor suerte.
Así que, calaca, mejor vuelve a tu hogar,
en Notre Dame la risa nunca va a faltar.”